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¿Niega el purgatorio la suficiencia del sacrificio de Cristo?

crossDe acuerdo al Manual del Católico de Hoy, pagina 47, “Si usted muere en el amor de Dios pero posee cualquier mancha de pecado, dicha mancha es limpiada en un proceso de purificación llamado purgatorio. Estas manchas de pecado son principalmente un castigo temporal debido al pecado venial o mortal ya perdonado, pero cuya penitencia suficiente no fue llevada acabo durante su vida.”

El Catecismo Católico, párrafo 1030, dice que el purgatorio es para “Todos aquellos que mueren en la gracia y amistad de Dios, pero aun están imperfectamente purificados, aunque tienen asegurada su eterna salvación, luego de su muerte pasaran por una purificación, para que así adquieran la santidad necesaria para entrar al gozo del cielo.”

Entre las muchas doctrinas que el Catolicismo clama derivar de la Tradición Sagrada, el purgatorio es una de las más interesantes y complejas, particularmente para un Protestante. A la luz de la doctrina Paulina de la justificación por gracia a través de la fe, ¿Cómo es posible que una limpieza luego de la muerte, como castigo, sea necesaria para un Cristiano que ha confiado en Jesús para limpiarlo de todos sus pecados? ¿Acaso no fue suficiente el sufrimiento de Jesús por nuestras transgresiones? ¿No tomó El nuestro lugar sufriendo nuestra muerte? Pareciese que las palabras de Cristo “Consumado es,” (Juan 19:30) no significan que la limpieza de nuestras almas fue completa en la cruz.

Por supuesto, la doctrina Católico Romana establece que la vida eterna es conferida a aquellos que reciben el bautismo (Catecismo, par. 1265-1266, 1992). Son las manchas de los pecados cometidos después del bautismo y no removidos a través de la penitencia, buenas obras, oraciones, la Misa, etc., las que son removidas en los fuegos del purgatorio (Manual del Católico de Hoy, pagina 47).

A la luz de la doctrina de la justificación por fe (Rom. 5:1; Rom. 4:5; Rom. 9:30; Hechos 13:39; Gal. 2:16), en donde Jesús cargó todos nuestros pecados, el purgatorio no parece tener un derecho teológico justificable para existir. Pero la Biblia por si sola no es apelada por los teólogos Católicos para sustentar el Purgatorio. Es mas, el principal sustentador del Purgatorio se encuentra de la doctrina Católica de la Tradición Sagrada. Sin embargo, ¿Qué dice la Biblia acerca de la justificación, el castigo, y nuestros pecados?

¿Qué es la justificación por fe?

Justificar significa absolver, declarar justo, es lo opuesto a condenar. Significa ser declarado inocente de quebrantar la Ley y ser estimado como justo según los estándares de la Ley.

Dios nos dio la Ley, es decir, los 10 Mandamientos. La Ley es un reflejo del carácter de Dios y es un estándar perfecto de justicia y que nadie puede guardar. Debido a que nadie es capaz de guardar la Ley de Dios, nadie puede ser justificado por la Ley (Rom. 3:20). No hay, por lo tanto, ningún justo (Rom. 3:10-12). Este es el problema con todas las personas. Todos hemos transgredido la Ley de Dios y estamos necesitados de justificación, de ser declarados justos a la vista de Dios. Esto solo puede ser hecho a través del Mesías, quien llevó nuestros pecados

Jesús es quien tomó nuestro lugar en la cruz (1 Pedro 2:24), se volvió pecado por nosotros (2 Cor. 5:21), y nos salvo de la ira de Dios (Rom. 5:9) al sernos propiciación (1 Juan 2:2) nos quito de encima la ira de Dios. El fue castigado por nosotros. Po tanto, Jesús fue nuestro sustituto. La justicia de Cristo es imputada al creyente por gracia (Tito 3:7) y a través de la fe (Rom. 5:1). Esta justificación es un acto legal de parte de Dios impuesto al creyente como si hubiese satisfecho la totalidad de la Ley.

Es así que ser justificado ante los ojos de Dios, es ser totalmente justificado. No es una parte de la Ley la que debe ser satisfecha, sino su totalidad. El estándar es perfección. De igual manera, no es una parte de nuestros pecados los que fueron puestos sobre Cristo, sino todos ellos. Esta justificación incluye todos los pecados del creyente (pasados, presentes y futuros), de otra manera no estaríamos justificados.

¿Qué dice el Catecismo Católico?

El Catecismo Católico (párrafos 1990-1992) dice, “La justificación separa al hombre del pecado que contradice el amor de Dios, y purifica su corazón del pecado. La justificación viene de la misericordiosa iniciativa de Dios al ofrecer perdón. Reconcilia al hombre con Dios. Lo libera de la esclavitud del pecado, y lo sana”…. “la justificación es al mismo tiempo la acogida de la justicia de Dios a través de la fe en Jesucristo…” y “…la justificación es conferida en el Bautismo, el sacramento de fe. Nos conforma a la justicia de Dios, quien nos hace internamente justos por el poder de su misericordia.”

Es de particular interés la referencia que “la justificación es conferida en el Bautismo, el sacramento de fe.” Hay muchos versos en la Biblia que relacionan el bautismo y estar en Cristo (Gal. 3:27, Rom. 6:1-11). Este documento no intenta discutir la naturaleza del bautismo. Sin embargo, afirmo con firmeza que el bautismo es una señal de pacto para el creyente que está justificado por la fe y para los hijos de creyentes que están bajo el pacto principal de la familia. El Bautismo no es lo que justifica a una persona. Más bien,

  • La justificación es un regalo por gracia a través de Jesús (Rom. 3:24)
  • La justificación es por gracia (Tito 3:7)
  • La justificación es por fe (Rom. 3:28; 5:1; Gal. 3:24)
  • La justificación es por la sangre de Jesús (Rom. 5:9)
  • La justificación es en el nombre del Señor Jesús (1 Cor. 6:11)
  • La justificación no es entregada con el bautismo, sino por gracia, fe, y por la sangre de Jesús.

Jesús dijo, “Consumado es,” (Juan 19:30)

Jesús llevó nuestros pecados en Su cuerpo, pago la pena por ellos, y murió. El dijo, “Consumado es.” En Griego, la frase, “Consumado es” consta de una palabra, tetelestai. En el antiguo papeleo Griego, en escritos que eran recibos de impuestos, cuando una deuda era pagada en su totalidad, la palabra tetelestai era escrita en el documento. Esto significaba que la deuda había sido pagada en su totalidad. En otras palabras, Jesús había terminado la obra de expiación. Pero no solo la expiación (compensar, rectificar), sino también la propiciación (aplacar la ira de Dios). El ha pagado la totalidad de la deuda invocada por el pecador. No había nada más que hacer…consumado es.

Aun así, la doctrina del Purgatorio, en efecto, dice que debemos sufrir en el purgatorio por los pecados que no han sido cubiertos ni por el bautismo ni por la cruz. Esto es decir que el trabajo de Cristo no ha sido consumado y que hay cosas que debemos hacer para completar el sacrificio purificador de Cristo. Esto cuenta para adquirir el cielo por nuestras buenas obras, aunque sea una obra de sufrimiento. Adicionalmente, la doctrina del Purgatorio implica que una persona debe expiar por sus propios pecados. Esto implica que la persona debe hacer mas de lo que la Ley de Dios requiere de el. Esto es llamado superrogativa.

Cuando Jesús dijo, “Consumado es,” todo lo que era necesario en la expiación fue concluido y todos en Cristo fuimos justificados. No podemos completar o agregar a la obra de Cristo a través de nuestro sufrimiento. El Purgatorio no solo es innecesario, sino que además contradice la palabra de Dios.