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Docetismo

El docetismo fue un error con muchas variaciones acerca de la naturaleza de Cristo. Generalmente, éste enseñaba que Jesús sólo parecía tener un cuerpo y que él no era realmente encarnado, (Del Griego “dokeo” = parecer) sino solo en apariencia. Este error se desarrolló fuera de la filosofía dualista la cual veía a la materia como intrínsicamente maligna, que Dios no podría estar asociado con la materia y de que Dios, siendo perfecto e infinito, no podría sufrir. Por lo tanto, Dios como la palabra, no podría haber venido en carne de acuerdo a Juan 1:1, 14: “En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios…Y la Palabra se convirtió en carne y habitó entre nosotros…” Esta negación de la verdadera encarnación significaba que Jesús verdaderamente no sufrió en la cruz y de que Él no se levantó de los muertos.

El principio básico del Docetismo fue refutado por el Apóstol Juan en 1ª Juan 4:2-3: “Por esto conocen al Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en la carne es de Dios; 3y todo espíritu que no confiesa Jesús, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, del cual ustedes han escuchado que está viniendo, y ya está en el mundo.” También 2ª Juan 7: “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, aquellos que no reconocen a Jesucristo como venido en la carne. Éste es el engañador y el anticristo.”

Ignacio de Antioquía (murió 98/117) e Ireneo (115-190) escribieron contra el error en el inicio del segundo siglo.

El Docetismo fue condenado en el Concilio de Calcedonia en 451.